Te enciendes

eres fuego

eres diluvio

caes

recorres tus caminos

en un éxtasis que te contiene

mañana

sólo cenizas

sólo agua evaporada

mañana.

 

 

 

Anuncios

Desde la oscuridad ella se tapa con la túnica

se dispone a ser apedreada

aprieta la jarra de aceite junto a las cerillas de fósforos

y se dirige a la hoguera.

Tú estás a su espera desde la mirada de la taza del café

tus pies no han echado lágrimas como los de ella

alargas tu mano

enciendes cada cerilla de palabra

se la arrojas y  la fuerzas a  que transite cada puente.

Ella  deambula pero cae

junto a las piedras

junto a las cerillas

junto a tus palabras

junto a la sin razón

mientras arde.

 

 

 

 

Ocho horas fueron suficientes para respirarse los ojos

pero no fueron  los maullidos del gato

estos se pasean por la pierna  de uno y anhelan la del otro

todas esas ganas de evaporar el agua la calmas mientras giras la cabeza a la derecha y tomas la copa.

Cada repetición es una cadencia que zurcen.

¿Podrá el tiempo apagar sus risas y entumecer sus manos?

 

No quiero que la casa de tu infancia sea una carpa
esa que se recoge según la disposición del tiempo
la que deja el futuro en la arena
y multiplica las miradas en rencor.
No quiero hacer de la casa de tu infancia un sollozo insondable
con pájaros que vuelan en la oscuridad
donde pasees de un lado a otro y no te encuentres
y anheles ser brújula.

 

.

 

 

 

amanezco siendo sombras que deambulan por las paredes

antes del sonido que me sobresalta ya he abierto los ojos

espero a que las cenizas no me sombreen la piel muerta

el cincelado fin de los días es develado en el espejo

el sueño se hizo renuncia

con bocas y brazos

que sujetan el hastío.